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jueves, 2 de junio de 2011

Fuego, elemento positivo, pero, a la vez negativo


Nuestros antepasados descubrieron la utilidad del fuego, lo que significó el primer y más importante hallazgo en las etapas iniciales de la Humanidad.Gracias a este gran avance, los primitivos homínidos consiguieron mejorar en muchos aspectos de su vida social. En un primer momento se sirvieron de los fenómenos naturales para obtener el fuego, pero con el tiempo fueron inventando distintas fórmulas para conseguirlo directamente y en cualquier momento.
 
A lo largo de la Historia, los humanos han ido perfeccionando estos métodos hasta lograr sistemas más fáciles de manejar con los que controlar el fuego de una forma más eficaz.

Los primeros homínidos utilizaban el fuego para calentarse, asar alimentos, endurecer los utensilios, prolongar las horas de luz, asustar a los animales, cocer la arcilla y organizar los primeros campamentos, incluso en áreas de frío intenso.

A pesar de que a lo largo de la historia al ser descubierto fue positivo, y lo sigue siendo, también puede ser negativo. Gracias al fuego se pueden producir, por ejemplo, incendios.

Incendio:   Un incendio es una ocurrencia de fuego no controlada que puede abrasar algo que no está destinado a quemarse. Puede afectar a estructuras y a seres vivos. La exposición a un incendio puede producir heridas muy graves como la muerte, generalmente por inhalación de humo o por desvanecimiento producido por la intoxicación y posteriormente quemaduras graves. Para que se inicie un fuego es necesario que se den conjuntamente estos tres factores: combustible, oxigeno y calor o energía de activación.

Los incendios en los edificios pueden empezar con fallos en las instalaciones eléctricas o de combustión, como las calderas, escapes de combustible, accidentes en la cocina, niños jugando con mecheros o cerillas, o accidentes que implican otras fuentes de fuego, como velas y cigarrillos. El fuego puede propagarse rápidamente a otras estructuras, especialmente aquellas en las que no se cumplen las normas básicas de seguridad. Por ello, muchos municipios ofrecen servicios de bomberos para extinguir los posibles incendios rápidamente.
Las normativas sobre Protección de Incendios clasifican el riesgo que presenta cada tipo de edificio según sus características, para adecuar los medios de prevención.

El riesgo atiende a tres factores:
§                     Ocupación: mayor o menor cantidad de gente y conocimiento que tienen los ocupantes del edificio.
§                     Continente: atiende a los materiales con que está construido el edificio, más o menos inflamables, así como a la disposición constructiva, especialmente la altura que, si es grande, dificulta tanto la evacuación como la extinción.
§                     Contenido: materias más o menos inflamables.

A los efectos de conocer la peligrosidad de los materiales en caso de incendio y del agente extintor siga las instrucciones: extintor, agua, llamar a los bomberos, mantener la calma, no respirar y no se mueva del sitio en donde se ubica.
Hay distintos tipos de incendio. Así como se ha explicado arriba acerca de un incendio en un departamento, también pueden haber otro tipo de incendios, como lo es el incendio forestal.

Un incendio forestal es el fuego que se extiende sin control sobre combustibles forestales situados en el monte.
También puede definirse como: el fuego que se expande sin control sobre especies arbóreas, arbustivas, de matorral o herbáceas, siempre que no sean características del cultivo agrícola o fueren objeto del mismo y que no tengan calificación de terrenos urbanos, afectando esta vegetación que no estaba destinada para la quema.
Si bien las causas inmediatas que dan lugar a los incendios forestales pueden ser muy variadas, en todos ellos se dan los mismos presupuestos, esto es, la existencia de grandes masas de vegetación en concurrencia con periodos más o menos prolongados de sequía.
El calor solar provoca deshidratación en las plantas, que recuperan el agua perdida del sustrato. No obstante, cuando la humedad del terreno desciende a un nivel inferior al 30% las plantas son incapaces de obtener agua del suelo, con lo que se van secando poco a poco. Este proceso provoca la emisión a la atmósfera de etileno, un compuesto químico presente en la vegetación y altamente combustible. Tiene lugar entonces un doble fenómeno: tanto las plantas como el aire que las rodea se vuelven fácilmente inflamables, con lo que el riesgo de incendio se multiplica. Y si a estas condiciones se suma la existencia de períodos de altas temperaturas y vientos fuertes o moderados, la posibilidad de que una simple chispa provoque un incendio se vuelven significativa.
Por último, al margen de que las condiciones sean más o menos favorecedoras de un incendio, hay que destacar que en la gran mayoría de los casos no son causas naturales -como pudieran ser la caída de rayos o el rozamiento de piedras movidas por el viento- las que provocan el fuego, sino la acción humana, ya sea de manera directa o indirecta. Así, en unos casos se trata de accidentes o de negligencia (ferrocarril, líneas eléctricas, quemas, trabajos forestales, hogueras mal apagadas, cigarrillos, basura, motores, máquinas, maniobras militares, etc.), mientras que en otros, hay una acción planificada e intencionada (por motivaciones diversas como puedan ser las especulaciones urbanísticas, el mercado de la madera, la generación de empleos relacionados con la extinción de incendios, venganzas, rencillas o el cobro de seguros).

Un incendio posee tres fases distintivas: iniciación, propagación y extinción.
§                     Iniciación: es el comienzo del incendio producido por causas naturales o mayoritariamente por la acción del hombre.
§                     Propagación: es la extensión del incendio por la vegetación cercana.
§                     finalización del incendio por causas naturales (lluvia o falta de vegetación) o por acción humana (labores de extinción)
La propagación del fuego dependerá de las condiciones atmosféricas, de la topografía del lugar en el que se produzca y de la vegetación presente en el mismo. Normalmente se ocasionan en climas secos o subsecos, como el mediterráneo, donde la vegetación sufre estrés hídrico y además algunas especies vegetales como los pinos contienen resinas que ayudan a que el incendio se propague mejor y sea más virulento. Asimismo generalmente también poseen mecanismos de adaptación al fuego como por ejemplo las piñas serotinas.
La prevención del fuego se basa, por una parte, en intentar evitar que se provoquen incendios forestales, y por otra parte en minimizar sus consecuencias una vez declarados. En tal sentido, podemos hablar de los siguientes tipos de medidas: La concienciación social, con la finalidad de educar a la población en un uso racional del fuego, evitando situaciones de riesgo. Puede realizarse mediante campañas informativas y multas coercitivas. El cuidado de las masas forestales, mediante la realización de cortafuegos, la limpieza periódica de bosques, o la realización de quemas preventivas (quema prescrita) durante períodos de bajo riesgo de incendio. Todas estas medidas ayudan a reducir la velocidad de propagación y virulencia de un potencial incendio.

La principal secuela es el de la erosión al desaparecer la capa vegetal. Esta desprotección del suelo frente a la elevada erosividad de las lluvias provoca grandes pérdidas de suelo y nutrientes, pero no es solo este el efecto sobre el sistema edáfico. Las altas temperaturas modifican la composición biológica y química del suelo.
Los incendios forestales han sido siempre un modelador de los sistemas ecológicos sobre todo el mediterráneo. Durante millones de años la naturaleza se ha servido del fuego por lo que numerosos estudios ponen en duda la conveniencia o no de una extinción rápida del mismo.1 Algunos ecosistemas han necesitado el fuego para regenerarse, siendo en estos casos, necesaria la introducción de quemas controladas o fuegos controlados. Son muchas las especies vegetales que utilizan el fuego.
Una tormenta ígnea es el movimiento en masa del aire resultante del fuego, creando una ignición de gran intensidad en una amplia área. Es muy comúnmente un fenómeno natural, creado durante un incendio forestal, y muchos de los más grandes de éstos fenómenos, como el Gran Incendio de Postigo, han sido tormentas ígneas.

Aquí les dejamos un fragmento del comentario de un científico

“Hoy volveremos sobre el asunto del calentamiento global, pero desde una perspectiva nueva y desconocida para todos, tan sólida como cualquier otra y tan seria como el asunto merece e intentando con ello evitar caer en la deplorable mentira o en la atrevida ignorancia que alimenta la insensatez de quienes la promulgan, una característica tan triste como propia de la condición humana. Y es que más allá de la popular noticia que probablemente hayan podido leer en diversos medios: "El calentamiento global incrementa el riesgo de incendios forestales", en plena similitud con el modelo: “perro muerde a hombre”, los incendios forestales pueden estar convirtiéndose, ante la más absoluta pasividad de todos, en los mayores protagonistas de este fenómeno, llevando al calentamiento global hacia un proceso acelerado de complicada regresión.

Que la Tierra padece un cierto estado febril parece ser ya un hecho constatado, verbigracia, en España, el oso pardo ya no hiberna, existen multitud de pruebas convincentes de alteraciones en infinidad de ecosistemas que han sido ratificadas desde todos los frentes por parte de biólogos y ecólogos de todo el mundo, los glaciares de nuestra geografía parecen estar remitiendo a un ritmo vertiginoso, y además, la fusión de hielos continentales parecen producirse a un ritmo precipitado. Las pruebas parecen amontonarse ya en el cajón de cualquier escritorio. Sin embargo, es en las causas de dicho calentamiento donde chocan una y otra vez las diferentes posturas, y pese a que el factor antropogénico también parece que empieza a dar ciertas señales de "consenso", mucho me temo que el norte no parece demasiado claro y resulta paradójico que determinadas variables, directamente involucradas en el fenómeno, pudieran estar ignorándose. Si el estado febril es una señal deberemos darnos algo más de prisa para llegar al diagnóstico del posible “cáncer de pulmón” que puede padecer nuestro planeta.”



             http://www.monografias.com

2 comentarios:

  1. ¡Muy buena la información! Aunque también podrían haber subido algún que otro video... Me gustó que hayan puesto como se puede ocasionar un incendio

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  2. Como se relacionan estos fenómenos con el calentamiento global? Ese es el objetivo principal del trabajo.

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